Es un problema frecuente en los niños, sin embargo, en el 90% de los casos no tiene complicaciones y se puede tratar en el mismo hogar. Aquí te enseñamos paso a paso cómo hacerlo para evitar que una simple hemorragia pase a mayores.
El sangrado de nariz es un trastorno frecuente en los niños, en especial, entre los 2 y 10 años de edad, y aunque en la generalidad de los casos no tiene grandes complicaciones, es necesario estar siempre atentos e informados sobre la manera de tratarlo.
Sus causas pueden estar relacionadas con varios factores, sin embargo, la más común es consecuencia de un traumatismo producido por rascarse o "hurgarse" la nariz con los dedos, que provoca una erosión en los vasos sanguíneos cuyo resultado es el sangrado.
Algunas veces se trata sólo de un mal hábito, sin embargo, en algunos niños es una respuesta involuntaria frente a un resfriado, estado alérgico, sequedad nasal o algo tan simple como sonarse demasiado fuerte. Por eso, la observación del niño es fundamental, pues el sangrado también puede ser un síntoma de otro problema mayor, como una infección, tumor, trastorno de la coagulación o hipertensión arterial, entre otras.
Otras causas se relacionan con lesiones provocadas por cuerpos extraños, traumatismos externos o fracturas de nariz o cráneo. Asimismo, algunos medicamentos de uso corriente, como la aspirina o los descongestionantes nasales, pueden provocar alteraciones en la coagulación de la sangre o tensión arterial elevada.
Hay niños que son más propensos que otros a tener sangrado de nariz, lo que se debe específicamente a que tienen vasos sanguíneos más superficiales en su mucosa nasal, que en casos extremos son cauterizados a través de un procedimiento simple e indoloro.
¿Cómo tratar una hemorragia de este tipo?
1.- Sienta al niño con la cabeza inclinada hacia delante, nunca recostado hacia atrás como es la creencia popular. Un buen lugar para realizar este procedimiento puede ser el lavamanos.
2. - Pídele que respire por la boca, mientras tú presionas ambas fosas nasales por un período de aproximadamente 10 minutos.
3.- Permite que el niño escupa la sangre que acumule en la boca. Si al aflojar la presión la hemorragia no ha cesado, repite todo de nuevo.
4.- Cuando logres detener la hemorragia limpia la nariz con un algodón y agua a temperatura tibia.
5.- No permitas que el niño toque su nariz ni que se suene por algunas horas.
6.- Si después de 20 minutos la hemorragia no ha cedido es necesario acudir a un centro de urgencia.
Revisa nuestra sección QUE HACER EN CASO DE para aprender sobre otros procedimientos.
Tags: