Golpes y caídas infantiles

Los que tenemos niños sabemos que las caídas son cosa de todos los días. Por lo mismo, además de tomar precauciones para evitarlas, es importante saber tratarlas para impedir que se compliquen. Aquí te contamos cuáles son las situaciones de riesgo más frecuente según la edad.

 

No hay niño que se salve de sufrir algún golpe o caída, sobre todo a medida que crece y empieza a explorar el mundo que lo rodea. Y aunque la mayoría de las veces se trata sólo de percances sin importancia, en otros casos es necesario tomar medidas adicionales para evitar consecuencias mayores. La clave es saber distinguir cuáles son los que merecen preocupación.

 

Por lo general, nuestros niños están expuestos a tres tipos de lesiones: en tejidos blandos, como traumatismos, contusiones, moretones y hematomas; en tejidos duros, como esguinces, luxaciones o fracturas; y heridas, las que pueden ser de tipo abrasiva, punzante o cortante. En cualquier caso, lo importante saber evaluarlas, ya sea para atenderlas en casa usando el botiquín de primeros auxilios, o bien, para realizar el traslado oportuno a un centro asistencial.

 

Pero, ¿cuándo una caída o golpe debe preocuparnos? Principalmente cuando hay pérdida total o parcial del conocimiento, cuando se trata de heridas que sangran demasiado o son muy profundas, o cuando estamos en presencia de una deformación evidente de alguna parte del cuerpo.

 

Los golpes en la cabeza merecen un trato especial, pues los síntomas pueden ser evolutivos. Un dolor intenso, vómito continuado, salida de sangre o de un líquido claro por los  oídos o la nariz, desorientación o alteración del equilibrio, son indicios de que algo anda mal y, por lo tanto, será preciso que el niño sea trasladado inmediatamente a un centro de urgencia.

 

Si la caída fue de altura y el golpe se produjo en la espalda o en la cabeza, nunca muevas a tu hijo. Lo que se recomienda es llamar a una ambulancia y esperar hasta que llegue el personal paramédico. Esto, porque si hay fractura de columna y al niño lo mueven, pueden producirle un daño permanente en la médula, lo que puede terminar en parálisis.

 

Peligros a toda edad

 

Según la edad de los niños, existen diferentes peligros que podemos evitar. Aquí te detallamos los más frecuentes:

 

0 - 6 meses

Los bebés comienzan a moverse cada vez más, aumentando el riesgo de caídas desde el mudador, la cama, el sillón o cualquier otro lugar en altura. Para evitar accidentes, la recomendación es ponerlo siempre en un lugar seguro, de manera que pueda darse vueltas sin problemas cuando no puedas tenerlo.

 

Cuando empiezan a gatear, es imprescindible poner rejas en escaleras y protectores en las ventanas.

 

7 - 12 meses

Con nuevas destrezas como gatear, sentarse o ponerse de pie, los riesgos de golpes y caídas siguen aumentando. Protege a tu hijo manteniéndolo alejado de lugares elevados, usa barreras en ventanas y escaleras, mantén las puertas cerradas, y elimina muebles con bordes afilados o duros en la habitación donde se encuentra.

 

1 - 2 años

A esta edad tu hijo camina, corre, trepa y salta. Por lo mismo, esta es la etapa en la que más accidentes ocurren. Una silla próxima al mesón de la cocina, a una ventana o a un mueble permite subirse a lugares peligrosos, ¡en cosa de segundos!

 

2 - 4 años

Tu hijo ya domina muchos de sus movimientos y, por supuesto, tiene muchas más capacidades para saltar, correr y escalar que antes. Si en la etapa anterior los accidentes son frecuentes, en esta aumentan al doble. Ahora puede caerse de juegos, bicicletas, ventanas o escaleras con mucha más facilidad. Por lo mismo, no se les puede dejar solos en ningún momento. Refuerza pestillos, rejas y protecciones en las ventanas y puertas. No dejes a su alcance medicamentos u objetos peligrosos.

 

Para que estés siempre lista y sepas exactamente cómo actuar si tu hijo sufre algún golpe o caída, revisa nuestra sección QUE HACER EN CASO DE.  



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